
En diciembre de 2023, Charlie Munger falleció a los 99 años. A principios de ese mismo año, intervino en la junta anual de accionistas de Daily Journal Corporation, la que sería su última aparición pública de este tipo. Vi la grabación varias veces y tomé notas. Estos son los momentos que más me marcaron.
Sobre Confucio
Munger comenzó citando a Confucio (孔子, Kǒngzǐ), no a Buffett ni a Graham. Elogió tres aspectos fundamentales: la tradición de la cortesía ("la cortesía no cuesta nada y lo compra todo"), el sistema de exámenes meritocrático ("una persona pobre con talento podía ascender") y el aprendizaje de por vida.
Un multimillonario estadounidense de 99 años abriendo su último gran discurso con las Analectas (论语, Lúnyǔ). Esto dice todo sobre cómo pensaba Munger en realidad: a través de civilizaciones, a través de milenios.
Sobre la Regla de Hierro
Cuando se le preguntó por el secreto de una buena vida, respondió:
La forma más segura de intentar conseguir lo que quieres es intentar merecer lo que quieres.
Luego profundizó: vende cosas que ayuden genuinamente a la gente. No ganes dinero perjudicando a los demás; nada de juegos de azar, nada de tabaco, nada de finanzas depredadoras. La regla de hierro de la naturaleza es que obtienes aquello que recompensas. Recompensa el buen comportamiento en ti mismo y en los demás.
Sobre la Simplicidad
Munger volvía constantemente a un tema: los mejores inversores no son astutos, son disciplinados.
Es increíble lo que puedes lograr si no te importa quién se lleve el mérito y si simplemente intentas hacer lo correcto.
Elogió los fondos indexados como "la gran posición por defecto" y estimó que menos del 5% de los gestores activos valen lo que cobran en comisiones. Para alguien que construyó su riqueza mediante la selección activa de acciones, esto representa una honestidad intelectual radical.
Sobre la Muerte
Alguien le preguntó por qué quería ser recordado. Hizo una pausa y dijo algo que no he olvidado:
He tenido una buena trayectoria. He intentado ser útil. Eso es todo.
Sin monumentos. Sin proyectos de legado. Simplemente: útil. Esto, de un hombre cuyo patrimonio neto superaba los 2.000 millones de dólares y cuyas ideas influyeron en millones de personas.
La Última Lección
La vida de Munger fue, al final, una demostración de sus propios principios. No se limitó a teorizar sobre la racionalidad, la paciencia y el carácter. Los vivió; de forma imperfecta, según su propio relato (era famosamente impaciente con la estupidez), pero con constancia.
Leyó todos los días hasta el final. Asistió a reuniones hasta el final. Mantuvo la curiosidad hasta el final.
Si simplemente te levantas cada mañana, sigues esforzándote, mantienes cierta disciplina y sigues aprendiendo, es increíble cómo todo acaba saliendo bien.
Dijo esto muchas veces. A los 99 años, frente a una audiencia por última vez, las palabras tenían el peso de una vida plenamente vivida detrás de ellas.
Sed omnia praeclara tam difficilia, quam rara sunt.